El cuero de corcho es hipoalergénico, impermeable al polvo y a las polillas, lo que lo hace extremadamente compatible con la piel humana y los entornos interiores. A diferencia del cuero sintético, presenta una excelente permeabilidad al aire, evitando eficazmente la sensación de opresión durante su uso. Se fabrica mediante técnicas de producción ecológicas, por lo que no genera contaminación en el proceso productivo. Al finalizar su vida útil, se degrada de forma natural, adaptándose perfectamente a la tendencia actual de economía circular.